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Carrera Abogacía

 
Departamento: Filosofia del Derecho
Asignatura: Teoría General y Filosofía del Derecho
Catedra: Renato Rabbi-Baldi Cabanillas

Editorial

I.La reflexión teórica sobre el derecho –la pregunta romana en torno del “fundamento universal del derecho y de las leyes” (Cicerón) que, más tarde, llevó a Kant a indagar acerca del quid ius como oposición al quid iuris y que la Hermenéutica filosófica reconoce como la cuestión del “sentido” del derecho– recorre épocas y culturas diversas fatigando los mejores desvelos no solo de los estudiosos de esta ciencia sino de sus prácticos, de los estudiantes e, incluso, del ciudadano medio.

Tales fatigas no deben sorprender, por cuanto el derecho gravita sobre todos los intersticios de la vida de los hombres, dejando su huella en multitud de operaciones, en las que, sin embargo, late la constante preocupación por alcanzar la justicia de las relaciones sociales. Bajo este prisma, desde la Antígona de Sófocles pasando por infinidad de ejemplos hasta nuestros días, la razón humana se ha planteado ir más allá del derecho positivo, esto es, transformarse en su instancia crítica, de modo de reservar para el hombre una esfera de indisponibilidad (Unbeliebigkeit o Unverfügbarkeit, como alude la doctrina alemana), frente a la cual no solamente se detienen las en apariencia sutiles creaciones de lo legal, sino, la prepotencia de pocos o de muchos. La pregunta, pues, por el sentido del derecho concierne de manera directa al puesto del hombre en la sociedad, por lo que su planteamiento, al menos desde el pensamiento de la cátedra, resulta insoslayable y bienvenido.

II. Teniendo en cuenta esta preocupación central, nuestra cátedra asume la enseñanza de la asignatura Teoría General del Derecho la cual, desde la reforma del plan de estudios, en 1985, forma parte del “Ciclo Básico Común” de la carrera de Abogacía, en la inteligencia de que se trata de una aproximación elemental e imprescindible para quien desea incursionar en el campo del derecho.

Así, el programa que se presenta a los estudiantes descansa sobre cuatro notas primordiales: histórica, empírica, analítica y normativa. Lo primero porque, como enseñó Betti, el conocimiento de todo el instrumental jurídico que tienen a su alcance los operadores del derecho nunca es “directo”, sino que precisa inteligirse por la “mediación de anillos intermedios” que proporciona el conocimiento de la historia. La dimensión empírica obedece en que, al ser ésta una teoría del derecho, no puede desvincularse de sus fuentes nutricias (legislación, acuerdos entre partes, costumbres, jurisprudencia). El elemento analítico estriba en que, siguiendo a Viehweg, una reflexión abarcadora de la realidad jurídica no solo tiene en cuenta el momento pragmático en el actúan los operadores jurídicos, sino que debe acompañarse de las instancias sintáctica (el estudio de las relaciones entre los signos) y semántica (el examen de las relaciones entre los signos y lo designado), la cual tampoco se asume en abstracto, sino sobre el banco de pruebas que proporciona tanto la legislación como la jurisprudencia, a fin de evitar incurrir en un modo de razonar “aislado” y simplificante. Por último, la normativa supone una auscultación dialógica sobre modelos de virtud, a fin de proporcionar el derecho justo que la sociedad requiere. Dicha metodología dialógica obedece a que, como lo observó finamente Aristóteles, las cuestiones humanas “revisten un carácter de irregularidad”: caben diversas comprensiones posibles y razonables de aquellas, de donde se impone la necesidad de dialogar, esto es, de argumentar y fundamentar. Alexy lo describe con precisión: “hay dos cosas que conducen a una estructura necesariamente comunicativa de la fundamentación práctica: primero, la posibilidad de argumentar acerca del peso relativo de los intereses, que se convierte en necesidad si se quiere un equilibrio de intereses justo y por lo tanto correcto, y segundo, la exigencia de tomar en serio al otro como individuo”.

III. El programa se divide en siete temas. El primero se ocupa de un examen histórico, filosófico, jurídico y legislativo-jurisprudencial del concepto de persona, pues, por considerársela como el único ente capaz de dar cuenta de sus actos, se erige en el fundamento de la realidad jurídica. El tema II aborda la tensión entre los planteamientos del iusnaturalismo y el positivismo jurídico a partir del análisis de textos clásicos que llegan hasta nuestros días. Luego de ello, se presenta una propuesta no necesariamente novedosa aunque acaso superadora de recurrentes malentendidos: el derecho, no obstante incluir ciertos datos indisponibles detectados al cabo del esfuerzo de diálogo ya mencionado, es radicalmente histórico, por lo que lo jurídico no es una realidad definida de antemano y, menos, para siempre. El tema III presenta a la realidad del derecho como una unidad indisoluble integrada por elementos procedentes ya de la naturaleza humana y de la naturaleza de las cosas; ya del acuerdo o de la convención positiva, todo lo cual se ilustra a partir del análisis legislativo-jurisprudencial nacional. El tema IV se ocupa del clásico tópico de las “fuentes del derecho”, aunque como teoría jurídica de este tiempo histórico, no desatiende, como expresó Zuleta Puceiro, la “pulverización de los ordenamientos jurídicos nacionales”, tal y como fueron concebidos por la Dogmática, abriéndose al plural tratamiento de la “post-codificación” que vuelve a entroncarse con la notable tradición medieval-renacentista del ius commune. El tema V se ocupa del “sistema jurídico”, principiando por la propuesta positivista y sus palpables aporías, lo cual exige plantear, como expresa Esser, un “sistema abierto y pensamiento problemático”. En ese plano, la recuperación científica de los “principios” supone una bocanada de aire fresco en la teoría de las normas estructurada únicamente en torno de las “reglas”; representa un golpe mortal a la separación entre derecho y moral y revitaliza el disminuido papel de la interpretación. Asimismo, se reflexiona sobre tópicos clásicos como los de “validez”, “vigencia” y “eficacia” y sobre el vínculo entre  derecho natural e historia, un aspecto por completo desatendido por la tradición “moderna” del iusnaturalismo, aunque neurálgico en su vertiente “clásica”. El tema VI se ocupa de la “interpretación”, el cual, como lo mostró Kantarowicz, divide desde antiguo al pensamiento Occidental bajo la dialéctica “formalismo-finalismo”. Ésta última otorgó una amplia acogida a la interpretación, extendiéndola además de a los principios, a las reglas y a las cicunstancias de cada caso. Se trata de un proceso complejo que fue bien visto por Cossio cuando precisó que la interpretación de la ley, en rigor, es el análisis de las “conductas” mediante la ley, todo lo cual sitúa al intérprete ante el difícil reto de extremar las razones justificatorias de la interpretación frente a, como dice D´Agostino, “la inagotabilidad del sentido” que aquella ofrece, lo que lejos de mostrar un sinsentido, enseña un sentido con “valor inagotable”. El tema VII se ocupa de la “justicia” y del “derecho”. Tras repasar, con Kelsen, algunas de las populares críticas al concepto de justicia, se presenta un examen histórico-sistemático de aquella a partir de la definición de Ulpiano y en permanente diálogo con la jurisprudencia, lo que solo entonces permite insinuar ciertas conclusiones sobre lo que es el derecho que, precisamente, la virtud de la justicia procura dar a cada quien. Es que del derecho no se parte pues ni es la ley, ni es una posición concluida por la doctrina, pues es raro que tales definiciones no sean refutadas por el curso de las circunstancias y de las argumentaciones de las partes y de la comunidad científica en general. De ahí que la cátedra aspira a sugerir al estudiante que al derecho se llega después de conocida su sistemática y de haberlo interpretado en el horizonte del prius de la persona a cuyo resguardo todos los afanes se destinan, en el seno de las diversas circunstancias de la vida. Es seguro, en fin, que no existe una “única respuesta correcta” y es más que probable que el estudiante, ante ello, quede insatisfecho. Con todo, acaso en ello estriba la mejor contribución que hoy pueda ofrecerse en un curso introductorio a la ciencia del derecho.

IV. La página, al cuidado de Maximiliano V. J. Consolo, se encuentra en permanente elaboración y actualización, y a la disposición y a las sugerencias de quienes se acerquen a ella.



Docentes de la Cátedra

Profesor Titular: RABBI BALDI CABANILLAS, LUIS RENATO

Profesor Adjunto: IRIBARNE, SANTIAGO PEDRO
Profesor Adjunto: MÜLLER, NATALIA
Profesor Adjunto: PACHECO, LEANDRO
Profesor Adjunto: TRUSCELLO, PABLO MARTÍN
Jefe de Trabajos Prácticos: ALES URÍA ACEVEDO, MARÍA DE LAS MERCEDES
Jefe de Trabajos Prácticos: CONSOLO, MAXIMILIANO VALENTÍN JORGE
Jefe de Trabajos Prácticos: MAGOJA, EDUARDO ESTEBAN
Ayudante 2°: ABREU, LUCIANA
Ayudante 2°: LIBANO, JUAN BAUTISTA
Ayudante 2°: PESTALARDO, ALBERTO SILVIO MARIO
Ayudante 2°: SIMINIAN, SANTIAGO FACUNDO
Ayudante 2°: SOLARES, HERNÁN ALFONSO
Ayudante Alumno: BARDALLO, BRENDA LIS
Ayudante Alumno: CALIVA, CAROLINA
Ayudante Alumno: ESSES, MELANY ELIZABETH
Ayudante Alumno: GABRIELE, PATRICIO LUCIANO
Ayudante Alumno: SOLAR, MANUEL LAUTARO

Comisiones de la Cátedra:   
  Comisión 6040: Ma. y Vi. - 15.30 a 17.00 hs.
  Comisión 6041: Ma. y Vi. - 17.00 a 18.30 hs.
  Comisión 6042: Ma. y Vi. - 18.30 a 20.00 hs.
  Comisión 6043: Ma. y Vi. - 20.00 a 21.30 hs.
  Comisión 6044: Ma. y Vi. - 20.00 a 21.30 hs.
  Comisión 6045: Ma. y Vi. - 21.30 a 23.00 hs.

 

 

Facultad de Derecho - Universidad de Buenos Aires - Argentina

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