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Carrera Abogacía

 
Departamento: Filosofia del Derecho
Asignatura: Teoría General y Filosofía del Derecho
Catedra: Claudio Martyniuk

Editorial

Pequeño manifiesto de la enseñanza y el estudio de la filosofía en el derecho

Claudio Martyniuk

claudio.martyniuk@gmail.com

 I. En tres dimensiones o ejes se presenta un estilo de aproximación a la enseñanza y la investigación en la configuración de los saberes filosófico, histórico, social y jurídico. Con énfasis en los siguientes haz, se trata de reflexionar sobre la actividad académica:

  1. Un eje pedagógico metodológico. En este registro la práctica tiene una dimensión básica: la instrucción. En ella el respeto evaluativo y la promoción y construcción del conocimiento conforman las estrellas orientativas. Los presupuestos, claro, parten del sostenimiento de un espacio cálido. Tal suelo intenta ser fértil a la circulación de conocimientos y la producción de lecturas e intersecciones de saberes. Hay responsabilidad docente: es responsabilidad del profesor revalidar compromisos con la transmisión de conocimientos, estudios y búsquedas. Investigar no es una práctica ajena al enseñar, y escindirlo empobrece el aula y encapsula los resultados del investigador. El aula, en su forma tradicional y más aún con los dispositivos digitales, es el lugar en el cual la construcción de conocimientos es mostrada por un sujeto activo, activado por sus búsquedas, deseos de saber, pasiones intelectuales, coraje en el pensar: el profesor. Sujetado a una incierta fe, especializado pero con suficiente escepticismo como para que su creencia no eclipse ensayos, búsquedas e investigaciones innovadoras, para poder atender y observar, para orientar y corregir, para que su dogmatismo no detenga la imprescindible movilización teórico-empírica, para que no cesen los diferendos, para diferir soluciones y disolver caducidades. Acaso algo intenso, como un chispa de inteligencia, como un rayo de lucidez penetrante, o un instante de encuentro colectivo en la tematización y problematización de un fenómeno, pueda cada tanto acontecer en el aula. En cambio, que se profese una actitud burocrática, que el sujeto de conocimiento devenga mero algoritmo apuntala la reproducción de algoritmos que seguramente aprobarán planes curriculares y ejercerán luego como técnicos, y en ese apuntalamiento el profesor, ya mera función, se reduce a punto y la filosofía queda disuelta por decreto - línea finita privada de incisiones e ilimitaciones.
  2. Un segundo eje, epistemológico. Y aquí, desde la inmanencia de aulas y pasillos, subjetividades y prácticas disciplinarias, se trata de trascender la especialización, la insularidad del conocimiento jurídico dogmático, los rasgos conceptuales-escolásticos y prescriptivos de la filosofía del derecho. Tratar con las ciencias sociales, recuperar y perseverar en los enfoques históricos, incursionar en la antropología, la psicología, extender las perspectivas lógicas, intensificar los estudios culturales, de género, entrelazar animalidad, evolución y tecnología: en definitiva: experimentar y ensayar, dislocar el estudio del derecho. Brindar otros paisajes, donar mundos, imprimir densidad, desbanalizar unidimensionalidades mitificadas y sacralizadas: se trata de tareas de puesta en crisis, de crítica y rebasamiento de las bibliotecas que conservan el polvo autoritario de un saber comprimido. Se trata de asumir faltas y requerir otro énfasis, siempre otro. Y, más que en la constitución del derecho – su legitimación y repetición –, ir en dirección a su destitución. Un giro en dirección a babel, un exilio al exterior, una migración al afuera del desfile de datos por el carril del comentario autorreferencial, autolegitimante, autofundante.
  3. Un eje tercero, estético, hilvana sensibilidad con responsabilidad. ¿Cómo tantear estilos de re-conocimiento que persigan una dirección opuesta tanto a la in-diferencia como al re-sentimiento? ¿Cómo mostrar objetivos no prescriptivos, o tan tenues y a la vez capaces de esbozar entornos cálidos, atentos, en los que el silencio resulte receptivo, en los que las humillaciones y padecimientos sean respondidos, removidos? Trabajo e imaginación, trabajo por la imaginación: en tal imposible lección los esfuerzos fracasan y se sostienen en una vocación: fracasar mejor. Aquí se halla, performativamente expuesta, otra técnica: poética que desoculta obras, que constituye  espectadores, también capaz de imponer padecimientos, barreras a la “repugnancia”, censuras,  con la potencia de alumbrar y acariciar, o de torcer mediante ingenierías del alma, poética que de tanto en tanto revela imágenes sobrevivientes, que abre el silencio a la sonoridad musical, a la hermenéutica del sujeto.  Tampoco se trata de constituir sujetos –y tal performatividad desafía la búsqueda reversos críticos-, aunque sí de preservar y auxiliar lo activo que ellos tienen.

II. Desde tales ejes (¿y cómo, conjugando escepticismo metodológico y pesimismo estético, se puede perseverar en el aula y en la investigación sino asumiendo el reverso de la soberbia?) entonces, considerar otros programas de lecturas y escrituras, experimentar otras observaciones y materialidades, ensayar otras éticas.

  1. La materia aquí encerrada debe afrontar una asignatura: la deuda ecológica (contexto, continente, afuera, exterior: todas figuras de lo que hay que pasar, todas figuraciones aún ilegales o clandestinas en los estudios jurídicos). La filosofía, extremo de rebasamiento de lo legal al reflexionar sobre los límites, al reingresar a las aulas puede exteriorizar cierto dogmatismo, develar algunas mitologías, aportando otros relatos, otras narrativas, otras visiones, que a su turno serán también problematizadas. Así, desde tal modo de observar, comparando mitologías y solapando perspectivas, acaso así se logre alguna puesta en tensión: mimesis y escisión; empatía y crítica; excepcionalidad, deslegitimación, derechos humanos, universalidad y diferencia, eterno retorno de mitología en la sustancialización de la razón, en el mito del fin de la historia, del fin de los mitos y de lo político. Así, observando también la relativa invisibilidad de lo más visible – el desuso de los trajes azules, o su encerado brillo opaco, los giros de las resoluciones no precisamente magistrales de los magistrados, las traducciones de actos en actas, las escenas de actores, actuados, actuarios, autores y autoridades, y la distribución de espacios y el uso del mobiliario judicial -, las cuestiones en juego también interpelan la democratización de las salas y las aulas, de la autoridad del docente y del conocimiento – el acceso a la justicia aquí, ahora ya como acceso también a saberes, lo cual interpela la esencia de los saberes técnicos. (¿Debería aún recordarse que, además de textos, hay cosas y existencias en el aula, y que fuera de ella, de ese también teatro tribunalicio, hay otros mundos y modos de existir?)
  2. Otra tensión, más directamente ético-política, también se presenta. Podría señalarse que esa tensión se presenta sobre Weber, sobre “La ciencia como profesión” (1917/19), donde se explicita que el demagogo y el profeta deben quedar fuera de las aulas. La consideración de esa u otras éticas de la responsabilidad no puede ocultar la interpelación de los principios o la incondicionalidad – Levinas - tras Auschwitz , tras los “pequeños Auschwitz” latinoamericanos, tras y frente a las violencias y humillaciones.
  3. Por fin, ¿hasta dónde podemos llegar con el conocimiento? La interpelación se dirige a las aulas, comprendiendo cursos de grado y posgrado, análisis de casos, monografías, tesinas y tesis, ensayos y artículos. Los límites y las reglas, el pensar y el imaginar en nuestro espacio, desde perspectivas filosóficas corren la cuestión hasta dónde podemos llegar con la justicia: regulando y desajustando goznes, traspasando imágenes, rebasando negatividad, construyendo sistemas, edificando y disolviendo subjetividades. Pero sin que en el camino se olvide que la filosofía es amistad con el saber. En el encargo de los cargos, no olvidar lo político, la desconfianza ante lo poderoso, ante la política. No olvidar la potencia, la libertad. La confianza en la potencia del estudio, en sus promesas incumplidas e incumplibles, en sus constelaciones frágiles atentas contra las ilusiones, contra las idolatrías, contra la propaganda política, la moda académica y la industria cultural. Pensar fuerza una salida, una cierta ruptura de la contemporaneidad. Escapa y detiene. Así, desde allí, observar que el derecho no es el centro de la sociedad y que la filosofía, como incierto campo de saber que abona incertidumbre, no es homogénea y apenas puede en algo resultar relevante.  Pero desde lo tan bajo y humilde, desde la lectura y la escritura, el dictado y la corrección, la tematización y la problematización, la memoria, la atención y la crítica, hay tanto por hacer. Hay pasiones que cuidar. Hay diversidad de saberes que preservar,  y en un entorno de respeto enseñar, estudiar, considerar los aportes; hacerlo abriendo posibilidades, fecundando potencialidades, velando por la libertad al evaluar y al escribir. También al disponer de recursos públicos y estructuras burocráticas de estados de sociedades gravadas con desigualdades, exclusiones, pobrezas, humillaciones y violencias. Tal límite, esa responsabilidad con lo público, con el bien de la educación, con la distribución del saber universal en la universidad. Sobre el suelo de la historia y bajo el cielo gris, brumoso de la justicia, con los pesares del presente, con inquietudes agridulces, con tales límites proseguimos las obras de desobramientos. Como Sísifo y Prometeo, a veces, muy excepcionalmente con coraje –per coraticum al astra- en el pensamiento y en la búsqueda de cierta praxis correlativa, generalmente condenados a la áspera repetición cuatrimestral, a la ardua inserción en pantanosas indeterminaciones burocrático-académicas, a tragedias y comedias indiscernibles, minúsculas, insignificancias en las que transcurre nuestra cotidianeidad. Por fin, entonces, cargando la tradición filosófica en la reflexión sobre las normas, en el estudio de las formas, en el abordaje de las prácticas, por fin hacia lo ilimitado que se plasma en notas, artículos, incisos, glosas, analogías, sintagmas y metáforas, textos, revistas, redes.

III. Impulsar otros perfiles de estudiantes y profesores, centrados en la docencia y la investigación, sostener otras prácticas, orientadas por la filosofía y las ciencias, demanda dirigir mayores esfuerzos hacia la producción y conservación de estas condensaciones de saber, requiere de la inversión de recursos – reconocimiento en primer lugar; y claro, becas, subsidios y rentas suficientes, que progresivamente permitan, en orden de méritos, dedicaciones exclusivas a la tarea.  Investir otros sujetos necesita de aquellas otras prácticas, seguramente marginales en el oleaje de abogados de la matrícula litigantes y de funcionarios judiciales, de activistas de organizaciones de la sociedad civil y burócratas de la administración.  Requiere dar confianza, dar tiempo, dar espacio, dar dinero. No es sencillo lograrlo. Quizás menos sencillo aún sea regular cómo dar y cómo rendir esos bienes. Nada de ello  se funda en la demagogia o en la profecía. No es dogma ni religión secular. No da réditos en la inmediatez. Demanda una persistente voluntad cuestionadora. Es una carga en tantos aspectos, y ella – que a veces parece sostenerse en la inutilidad, y que desde allí reposa, repasa y revisa tanto perecer de lo útil - suele hacer las cosas aún más arduas.  Pero en algún sentido, sin embargo, de esta gravedad depende la gracia del porvenir o, al menos, el entusiasmo y la diversidad de compromisos para con las tareas de la razón en nuestro presente plural.          

 



Docentes de la Cátedra

Profesor Titular: MARTYNIUK, CLAUDIO

Profesor Adjunto: BARRERA, LETICIA
Profesor Adjunto: DANAS, ANDREA
Profesor Adjunto: IBARRA, ELINA
Jefe de Trabajos Prácticos: COHEN, DAVID AXEL
Jefe de Trabajos Prácticos: TORRES, ANTONIO MANUEL
Ayudante 2°: TALES, JUAN PABLO

Comisiones de la Cátedra:   
  Comisión 6030: Ma. y Vi. - 07.00 a 08.30 hs.
  Comisión 6031: Lu. y Ju. - 08.30 a 10.00 hs.
  Comisión 6032: Ma. y Vi. - 08.30 a 10.00 hs.
  Comisión 6033: Lu. y Ju. - 10.00 a 11.30 hs.
  Comisión 6034: Ma. y Vi. - 18.30 a 20.00 hs.
  Comisión 6035: Ma. y Vi. - 20.00 a 21.30 hs.

 

 

Facultad de Derecho - Universidad de Buenos Aires - Argentina

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