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Carrera Abogacía

 
Departamento: Derecho Económico y Empresarial
Asignatura: Sociedades Civiles y Comerciales
Catedra: Luis Mariano Genovesi

Editorial

El derecho comercial es una disciplina cuyo vasto contenido ha evolucionado  aceleradamente en nuestro país en los últimos treinta años. En esta evolución del derecho comercial encontramos varios hitos.

En primer lugar, la reforma constitucional de 1994 que reconoció dentro de los nuevos derechos y garantías a la protección de la competencia y de los consumidores. Así, por un lado, se consagró en el texto constitucional un régimen económico sujeto a la libre competencia en una economía social de mercado; y, por el otro, el reconocimiento de que los consumidores no se encuentran en igualdad de condiciones al contratar con las empresas porque disponen de menos información y de recursos para defender sus derechos, lo cual exige normas protectorias que reconozcan esa asimetría, dejando así de lado las previsiones del Código de Comercio y del Código Civil que presuponían la igualdad formal entre consumidores y comerciantes o empresas.

Otro impacto no menor de la reforma constitucional de 1994 ha sido la consagración del principio de supremacía de los tratados internacionales sobre las leyes internas. Este cambio supone que los jueces no sólo deben aplicar las normas internas sino también, y en determinadas circunstancias, la normas que surgen de los tratados internacionales, pudiendo inclusive declarar la inconstitucionalidad de la norma interna cuando resulta incompatible con un tratado internacional.

En tercer lugar, la integración regional de la Argentina en el Mercosur que supone no sólo una nueva fuente normativa, sino también –y más importante- la ampliación del mercado nacional a un mercado regional basado en los principios de libre circulación de bienes, servicios y factores productivos entre los países de la región, a través, entre otros, de la eliminación de los derechos aduaneros y restricciones no arancelarias a la circulación de mercaderías y de cualquier otra medida de efecto equivalente.

Cuarto, la globalización de los mercados y la internacionalización del derecho comercial han tenido también un gran impacto en la evolución del derecho comercial en nuestro país. La creación de la Organización Mundial de Comercio supuso un paso importante –pero no suficiente- en la liberalización del comercio internacional, mediante el establecimiento de normas dirigidas a reducir los obstáculos al comercio y establecer bases comunes para regular temas que van más allá del comercio en sentido estricto, tales como las inversiones, los servicios y la propiedad intelectual.

Sin pretender agotar los factores que han acelerado la evolución del derecho comercial, señalamos en último lugar revolución tecnológica que ha cambiado radicalmente no sólo los modos de comunicación y las formas de contratación, sino principalmente el rol del conocimiento en el desarrollo económico de las naciones y en el nacimiento y extinción de las empresas. Todo ello se ha reflejado en la evolución reciente del derecho comercial. Por un lado, el conocimiento como un bien inmaterial es considerado en forma independiente de las mercancías, como bien que tiene un valor en sí mismo y que, por tanto, es susceptible de negociación en el tráfico económico. Por el otro, la adecuación del derecho comercial a las nuevas tecnologías, como por ejemplo, la aceptación de medios informáticos para llevar la contabilidad de las empresas, la desmaterialización de los títulos valores, el comercio electrónico, etc.

Frente al derecho comercial decimonónico que encontraba su fuente prácticamente excluyente en el Código del Comercio y estructurado sobre la noción del acto de comercio y del estatuto de comerciante, observamos hoy que el Código de Comercio contiene una pequeñísima y residual parte del derecho comercial. En verdad, el derecho comercial comprende diversos conjuntos normativos, cuya vinculación se justifica –como magistralmente postula Alberto Bercovitz- porque todos ellos sirven para determinar las obligaciones y la actuación de los operadores económicos en el tráfico económico.

Nuestro querido maestro Edgar Jelonche decía que el microcosmos del derecho comercial en nuestros días es la empresa, la actividad productiva de bienes y servicios,  organizada en unidades económicas de pequeñas, medianas y grandes dimensiones que suman y complementan su accionar, con una problemática tan variada como insoslayable en el debate jurídico. Las personas, los bienes materiales e inmateriales, los instrumentos que se utilizan para financiar el giro de los negocios e inversiones, las modalidades contractuales específicas, la actuación en los mercados, las relaciones con los consumidores, la responsabilidad social, como también las vicisitudes del desenvolvimiento de esas unidades de producción, que pueden causar su insolvencia y su desaparición, dan contenido actual  a la rama mercantil, cuya especialidad no se agota en la empresa, ni la abarca toda, pero su mayor parte le es inherente. Ese microcosmos comprende también, como bien enseña Alberto Bercovitz, a todos los operadores económicos que, sin ser estrictamente empresas, actúan en el mercado produciendo o intercambiando bienes o servicios. 

Esa temática atraviesa la trama del viejo modelo decimonónico de los actos objetivos de comercio y del estatuto del comerciante individual, como también de los códigos que le siguieron durante el siglo XX, en cuyo contexto evoluciona con autonomía doctrinaria.  Más aún: la nueva lex mercatoria, con sus principios y reglas sustantivas de aplicación voluntaria que buscan uniformar las operaciones y dar mayor seguridad al tráfico globalizado, reanima la vocación universal de la normativa, perceptible asimismo en  la tendencia armonizadora  de las reformas legales recientes.

En este contexto, asistimos también a un proceso acelerado de generalización del derecho comercial y por el cual muchas instituciones del derecho mercantil  dejaron de ser regulaciones especiales que se aplican únicamente a determinados sujetos –comerciantes y sociedades mercantiles— o para convertirse en derecho común aplicable a la generalidad de las personas. Así, observamos la generalización del régimen de concursos y quiebras, de la obligación de llevar estados contables conforme los principios establecidos por el derecho comercial, la generalización del uso de las sociedades mercantiles en desmedro de las sociedades civiles, etc. Esta generalización del derecho comercial se encuentra en el ADN de los distintos proyectos de unificación de los Códigos Civil y Comercial que fueron presentados en los últimos veinticinco años y al que no resulta ajeno el actual proyecto que se encuentra a consideración del Congreso de la Nación.

La Cátedra aborda el contenido de la disciplina en materias que incluyen progresivamente las cuestiones esenciales  para la formación teórico-práctica de los futuros  abogados, utilizando múltiples métodos, desde la clase magistral hasta el método de casos, pero por sobre todo, estimulando el debate esclarecedor de las ideas y en forma participativa. En su labor, procura transmitir las enseñanzas de quienes han legado la notable doctrina comercialista que abriga nuestra Universidad de Buenos Aires, como también actualizar los conocimientos, con la visión dirigida hacia la realidad.

La materia del Ciclo Profesional Común, Elementos de Derecho Comercial, persigue como objetivo que los alumnos incorporen los conocimientos necesarios para lograr una base conceptual sistemática y coherente, como también que desarrollen  habilidades para trabajar con los textos legales respectivos. El programa ha sido diseñado para suministrarles desde una terminología específica hasta una visión comprensiva de negocios complejos, cuyas particularidades podrán luego ahondar.

Le siguen dos cursos en el Ciclo Profesional Orientado: “Sociedades Civiles y Comerciales” y “Procedimiento de Prevención y Resolución de la Insolvencia”, que en el diseño del Plan de Estudios del año 2004 deben ser aprobadas obligatoriamente por todos los estudiantes de la carrera de Abogacía.

Además, para quienes eligen la orientación en derecho empresarial, la Cátedra dicta los cursos de “Títulos de Crédito, Mercado Financiero y Mercado de Capitales” y “Propiedad Industrial, Mercado y Derecho de la Competencia”, materias principales incluidas en la última reestructuración del plan de estudios.

Los antecedentes de la Cátedra se remontan hasta la década de 1950, cuando la tradicional cátedra única de Derecho Comercial I se dividió en dos y fueron designados Titulares Carlos Malagarriga y Enrique Aztiria, a quienes –con el tiempo– les sucedieron respectivamente sus profesores adjuntos Isaac Halperín y Carlos Juan Zavala Rodríguez. Este último tuvo entre sus adjuntos a Jaime L. Anaya, Gervasio Colombres, Horacio Fargosi y Salvador Perrotta, que a su vez asumieron como Titulares cuando –retirados ya los anteriores– se amplió el número de cátedras, en la década de 1970. Todos ellos muy respetados por  su saber, por su dedicación docente y por sus cualidades personales.

Con el cambio del Plan de Estudios en 1985, la distinción entre Comercial I y II fue desapareciendo paulatinamente, pues las cátedras empezaron a dictar Elementos de Derecho Comercial, Sociedades, Títulos valores y Concursos, más otras materias optativas del ciclo profesional orientado, en forma indistinta.

La Cátedra tuvo entonces como titular a Jaime L. Anaya, quien luego fue sucedido por Edgar I. Jelonche. El actual profesor titular de la Cátedra se desempeñó como profesor adjunto del maestro Jelonche y tiene el honor de sucederle luego de su reciente y triste partida.

La Cátedra es, desde su historia y cómo bien la definió el querido maestro Jelonche, mucho más que  una oferta múltiple de cursos adecuada a las exigencias curriculares. Es una idea fin que afirma su continuidad en el ejercicio de la vocación de enseñar; una relación de maestros y discípulos que se transmite  en el pensamiento y en la obra de cada cual; una interacción de profesores y alumnos orientada a estimular en los futuros profesionales la aceptación irrevocable del desafío permanente del Derecho, que es la realización de la Justicia.



Docentes de la Cátedra

Profesor Titular: GENOVESI, LUIS MARIANO

Profesor Adjunto: BARGALLÓ, MIGUEL F.
Profesor Adjunto: D ALESSANDRO, FERNANDO GABRIEL
Profesor Adjunto: GUZMÁN ANTELO, PABLO NORBERTO
Profesor Adjunto: HANSEN, GUILLERMO ARTURO
Profesor Adjunto: SÁNCHEZ CANNAVÓ, SEBASTIÁN IGNACIO
Jefe de Trabajos Prácticos: ANGELOTTI, DANIEL RICARDO
Jefe de Trabajos Prácticos: BASSÓ, SANTIAGO MANUEL
Jefe de Trabajos Prácticos: CRESPO, PEDRO
Jefe de Trabajos Prácticos: GIORGIO, MARÍA GUILLERMINA
Jefe de Trabajos Prácticos: HORMAECHEA, JULIO ARGENTINO
Ayudante 1°: CYNGISER, EUGENIA
Ayudante 1°: KAIMAKAMIAN CARRAU, FEDERICO
Ayudante 2°: IBARLUCÍA ORTEGA, VANESA SOLEDAD
Ayudante 2°: LANDABURU, EZEQUIEL AGUSTÍN

Comisiones de la Cátedra:   
  Comisión 9050: Ma. y Vi. - 14.00 a 15.30 hs.
  Comisión 9051: Ma. y Vi. - 15.30 a 17.00 hs.
  Comisión 9052: Ma. y Vi. - 18.30 a 20.00 hs.
  Comisión 9053: Lu. y Ju. - 20.00 a 21.30 hs.
  Comisión 9054: Ma. y Vi. - 20.00 a 21.30 hs.

 

 

Facultad de Derecho - Universidad de Buenos Aires - Argentina

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