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Carrera Abogacía

 
Departamento: Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social
Asignatura: Elementos de Derecho del Trabajo y Seguridad Social
Catedra: Luis Ramírez Bosco

Editorial

Si se lo compara con las ramas del derecho mas clásicas - el público y el civil-, o aún con el posterior derecho comercial, el Derecho del Trabajo es un derecho moderno. Es un emergente de la sociedad industrial que apareció en la historia jurídica, dicho esto muy sintéticamente, para hacerle frente al hecho de que en su momento nuevos trabajadores industriales, estaban perdiendo a favor de los empresarios la posibilidad de dirigir su propia actividad y la disponibilidad de su atención (por lo menos sobre las secuencias naturales de esta actividad o de esta atención), lo cual conllevó entonces una alteración de las vidas  personales difícil de entender retrospectivamente, en la medida en que esas condiciones tan exigentes de trabajo y de vida hoy son en muchos sentidos el medio habitual.

Sobre estas bases, además de contener una cuestión económica siempre en tensión, el Derecho del Trabajo desde el principio debió vérselas con esa otra temática –mas elemental- de la “enajenación” de los trabajadores, temática en último caso referida a la libertad personal efectiva o, cuando menos, al espacio de libertad necesario para el desarrollo personal, ese cuya preservación es posiblemente el único fin identificado como el propio del derecho práctico y de su ciencia. De allí su proximidad inicial con la defensa de las libertades personales y su connatural rebeldía contra la pérdida de las competencias individuales, características que seguramente aportaron mucho para hacer de ésta una materia convocante y con una popularidad o preferencia entre los estudiantes de derecho de la que seguramente conserva alguna parte todavía. Y es que a esta cuestión puede trasladarse lo que decía un político español sobre las ideologías, en sentido de que pedirle a un joven –un estudiante- que se apasione por cosas tales como lo “ya establecido”, el derecho de propiedad en si mismo o por las instituciones políticas tal como son, debe resultar tan atractivo como proponerle que adhiera a la regla de tres. Lo que puede serle convocante, decía el político, es lo que tiene que ver con el cambio, o lo que tiene contenido social, dicho lo de social en sentido de progresista y lo de progresista en el sentido del progreso de los derechos individuales, a expensas de quien los tenga en cada momento concentrados a su favor.

 Parecido a aquello aunque en menor grado, fue o es lo de la mayor convocatoria comparativa del derecho del trabajo, en cuanto se lo relacione con su impronta de inicio, aquella de haber sido una disciplina “indisciplinada”, con un fuerte sentido de reivindicación y de contradicción con lo sistemático conocido. Sin embargo hoy en día esta es una cuestión de la que habría que revisar las causas y los consecuentes: las causas en cuanto es cosa de ver en que medida el derecho del trabajo conserva, necesita conservar –o es necesario que conserve- aquellas características originarias; y los consecuentes, porque su mayor popularidad parece un poco decreciente, al menos en la universidad que compartimos, sin perjuicio de que ese fenómeno, en este momento y en este lugar, pueda responder o también responder a otras causas, no siempre bien verificadas pero que nada tienen que ver en realidad ni con los contenido ni con el espíritu general de la materia. Lo cierto, si se limita al análisis a las causas exclusivamente debidas a la materia y a su acomodamiento dentro de la historia, es que ahora, ya pasados casi doscientos años del principio y unos cincuenta desde el apogeo, se advierte ya que estos presentes no son mas los desordenados, contradictorios y en gran medida heroicos del inicio, ni los que siguieron; aquellos años a los que ahora retrospectiva y nostálgicamente se llama “los años gloriosos” y que esos que fueron desde la Segunda Guerra Mundial hasta mediados de los setenta, años que constituyeron el que quizás sea el período más extenso de prosperidad económica registrado en la historia , tan largo y acentuado como para dar lugar a la impresión o a la convicción de que el progreso era algo adquirido y necesariamente creciente impresión y convicción, de la que depende todavía gran parte del ideario con que se encara la materia.

Ahora las cosas pasan por una tercera etapa, en el mundo desde mediados de los setenta y entre nosotros desde unos diez años después, en la cual en medidas variables que cuesta sistematizar, van desapareciendo todas o algunas de las condiciones de hecho originales y en que el Derecho del Trabajo debe vérselas, sistemáticamente, con la necesidad de revisar su adaptación a circunstancias menos simples, menos homogéneas o menos evidentes. Y este reanálisis, por mas que necesario, es claro que tiene un aspecto menos heroico que la del inicio y menos atractivo que lo de los años de prosperidad asegurada va, sin duda, pareciéndose mas a la regla de tres del político español y mas que nada parece una tarea ardua y difícil, por que se debe lidiar con una realidad multacausada y casi siempre opaca, con lo cual, en definitiva, el atractivo para los estudiantes puede ser menos espontáneo y la enseñanza mas difícil.

Pero esa, precisamente, es nuestra circunstancia y seguramente será un mejor uso de nuestro tiempo el que de aceptarla y vérselas con ella, que el de tratar de transitar como si la realidad ya no existiese. Particularmente es así para nosotros, en la medida en que en esta materia, como en tantas, tantas veces repetimos reglas dadas para realidades extranjeras –distintas- sin alcanzar a advertir cuanto aquí disfuncionan. Es posible –ojalá que así sea- que hayamos llegado al punto de madurez que nos habilite para hacer verdaderamente largo de la cuestión y para eso es que está la universidad.

Pero el Derecho del Trabajo – y también el de la seguridad Social-  sigue siendo el instrumento del sistema jurídico dispuesto para atender una clase de relaciones, que comprende a la mayoría de las personas y que en todo caso con el propósito de evitar que lo menos competentes padezcan de mas a causa de sus menores capacidades. El Derecho del Trabajo, como con tanta eficacia sintetizó el colega profesor Ackerman, podría quizás en algún momento desaparecer, dirimido en el derecho en general o en un modo menos constructivo. Pero lo que no puede es dejar de ser un derecho protectorio, cuyo propósito siempre será el de apuntalar la organicidad social; propósito que comparte con el de la Seguridad Social, éste de un modo subrayado. En este sentido el panorama presente de la materia puede ser menos atractivo que el original, y seguramente mas arduo y mas árido. Pero en todo caso esto sigue ligado a la vieja concepción de Ulpiano, según la cual jurista es quien conoce lo necesario para la preservación de la organización social.

Dr. Luis E. Ramírez Bosco

Titular



Docentes de la Cátedra

Profesor Titular: RAMÌREZ BOSCO, LUIS E

Profesor Adjunto: CONFALONIERI (H), JUAN ÁNGEL
Profesor Adjunto: CORRADETTI, SUSANA
Profesor Adjunto: DÌAZ ALOY, VIRIDIANA
Profesor Adjunto: FERDMAN, BEATRIZ E
Profesor Adjunto: GARCÍA RAPP, JORGE A
Profesor Adjunto: HOCKL, MARÍA CECILIA
Profesor Adjunto: VIRGILI, CLAUDIO SEBASTIAN
Jefe de Trabajos Prácticos: D´ANGELO, MARÍA GABRIELA
Jefe de Trabajos Prácticos: MIRASSON, JULIO M
Jefe de Trabajos Prácticos: PICONE, JAVIER BENITO
Ayudante 2°: BRASBURG, MARCELO
Ayudante 2°: CARRIZO, MÓNICA
Ayudante 2°: DANUSI, ALEJANDRO
Ayudante 2°: DESPOULIS, NETRI FEDERICO
Ayudante 2°: MUSA, ALEJANDRO
Ayudante 2°: ROVIRA ESCALANTE, JUAN P
Ayudante 2°: SANCHEZ, ANDREA
Ayudante 2°: TAGLIANI, FLORENCIA

Comisiones de la Cátedra:   
  Comisión 8260: Lu. y Ju. - 08.30 a 10.00 hs.
  Comisión 8261: Lu. y Ju. - 20.00 a 21.30 hs.
  Comisión 8262: Lu. y Ju. - 21.30 a 23.00 hs.

 

 

Facultad de Derecho - Universidad de Buenos Aires - Argentina

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