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Carrera Abogacía

 
Departamento: Derecho Penal y Criminología
Asignatura: Elementos de Derecho Penal y Procesal Penal
Catedra: Marcelo A. Sancinetti

Editorial

Editorial de la cátedra Prof. Dr. Dr. Marcelo A. Sancinetti

Elementos de Derecho Penal y Procesal Penal (CPC)

Teoría del delito y sistema de la pena (CPO)

     1. Las secciones en que se divide la enseñanza de la materia. La enseñanza del Derecho Penal en nuestra cátedra, bajo la asignatura Elementos de Derecho Penal y Procesal Penal, puede entenderse como dividida en 3 grandes secciones, a saber:

     a) En una primera parte se introduce al Derecho penal con el estudio de la Función del derecho penal (Legitimación del castigo estatal o lo que comúnmente se denomina: Teorías de la pena), un esbozo de las garantías propias del derecho penal material (principio de legalidad, principio de culpabilidad, etc.) y del derecho procesal penal (juicio previo, principio de inocen­cia, nemo tenetur, etc.) y derecho de aplicación de la ley penal en el espacio y en el tiempo.

     b) En una segunda sección, que insume la mayor parte del curso, es tratada la materia Teoría del hecho punible (o bien, la expresión más usual: Teoría del delito). Aquí se comienza por el estudio del delito doloso de comisión (consumado), es decir, los llamados “niveles” de la teoría del delito: tipicidad, antijuridicidad, culpabilidad, punibilidad, para pasar luego a tenta­tiva, omisión, autoría y participación, y, finalmente, el delito imprudente (de comisión y de omi­sión).

     c) La tercera sección del curso se destina a la enseñanza del esquema del procedimiento penal moderno: las etapas del proceso, los actos procesales predominantes como manifestación de las garantías procesales penales vistas al comienzo del curso (v. sección a).

     Lo que suele ser llamado Parte Especial del Derecho penal material (es decir, la enseñanza de qué es robo, hurto, homicidio calificado, falsificación de documentos u otros delitos me­nos cercanos al Derecho penal principal), o sea, no ya el concepto general de delito, sino la iden­tifi­cación de las figuras particulares del Código Penal, es vista por medio de la resolución de casos, pero sin una gama particularmente extensa de delitos. El conocimiento, pues, de la Parte Especial del Derecho penal debe surgir de la realización de cursos posteriores en CPO.

     Por otra parte, nuestro curso de Elementos no da una información detallada del sistema de sanciones de la legislación argentina —sino una mera enunciación—, así como también son pasados por alto los detalles de la dogmática de la determinación de la pena (¿bajo qué criterios se opta por una forma de pena o por otra?, ¿qué pautas rigen la mayor o menor graduación de la pena dentro de la escala penal?, etc.), ni del derecho de ejecución penal (¿cómo se cumple la pena efectivamente impuesta?, ¿qué fines pueden ser perseguidos durante la ejecución o con qué tratamiento?, etc.). También estos temas, para quien quiera dedicarse a ellos en particular, deben ser estu­dia­dos en cursos individuales del CPO o bien en cursos de posgrado. Las dis­cu­sio­nes específicas en cada ámbito son altamente complejas. Asimismo, debe ser remitido a cur­sos de CPO quien pretenda ser conocedor de los detalles del procedimiento penal. Al respecto, el curso sólo ofrece la ense­ñanza de los principios rectores del proceso y de su estructura.

     2. El interés preponderante. El titular de cátedra no aplaudió nunca el hecho de que las asignaturas de Derecho penal material (en sus partes general y especial) y de Derecho procesal penal hayan sido fusionadas en el plan de estudios aprobado con posterioridad al restablecimiento de la vida democrática en 1983. Si bien esto tuvo, sin duda, algunas ventajas, predominaron los costes de tal “fusión”. La distribución anterior en materias independientes, que aún rige en muchas universidades nacionales del interior del país —en Derecho Penal I (Parte general), Derecho Penal II (Parte especial) y Derecho Procesal I (Derecho procesal penal)— aseguraba un mejor conocimiento particular de estas áreas y reducía las posibilidades de que cada docente le diese a la asignatura de Elementos de Derecho Penal y Procesal Penal el cariz derivado de su real dominio —en el mejor de los casos— de una sola área. Por lo demás, la enorme ampliación del campo en que conocimientos referidos a ciencias sociales, bajo el ropaje de “Criminología”, fue inserto en la asignatura de Elementos extendió la gran inde­ter­mi­nación en que quedaron sumidos los contenidos obligatorios de esta asignatura. Nuestro siste­ma de enseñanza, por tanto, parte del dato de que las materias fueron fusionadas y de que así hay que impartirlas, y le da a los cursos de esta asignatura la tendencia que el titular con­sidera más apta para la formación integral de los estudiantes.

     La razón por la cual la sección destinada a la Teoría del hecho punible es el centro de interés de nuestra enseñanza se debe a diferentes razones.

     Por un lado, domina el hecho de que las principales investigaciones teóricas del titular fue­ron destinadas a ese ámbito, es decir, que ese es el campo en el que él es conocedor de al menos buena parte de la discusión doctrinal y de los detalles de las fundamentaciones. Por otro, la circunstancia de que el jurista avezado es aquel que puede resolver mayor cantidad de casos penales con mayor cantidad de problemas complejos. Por cierto, esta explicación simplifica el hecho de que la definición de cuáles son los “problemas principales” a tener en cuenta presu­po­ne un criterio para distinguir lo principal de lo accesorio (¿un círculo?). En este sentido, el titu­­lar de cátedra ve en el área indicada una función correspondiente a la que en el derecho pri­va­do cumple la teoría del acto jurídico y sus nulidades (o bien: la manifestación de la voluntad y sus vicios; en con­creto, p. ej.: Contratos), así como, en el derecho público, cumple una función simi­lar la teoría del acto administrativo.

     Nuestra cátedra se distingue claramente de la visión de la enseñanza del Derecho penal actualmente más difundida en la Universidad de Bue­nos Aires, predominantemente centrada en problemas de política penal del Estado y de criminología u otras áreas de ciencias so­cia­les —en lo que queda cautivo, como suele pasar en este ámbito, el pensamiento de muchos jóvenes—, se deja de formar al estudiante de Derecho en aquello que él debe dominar: el funciona­mien­to del sistema normativo —según argumentos controlables racionalmente—, para transfor­marlo en (supuesto) conocedor de ciencias en las que no tiene una instrucción específica (generalmente en­­se­­ñados a su vez por gente que estudió Derecho, no ciencias sociales), pero sobre las que pue­de hablar —tal como está a la vista en cualquier medio de comunicación— todo “abogado”: po­der, política, pobreza, deuda externa, balanza de pagos, perspectivas del engrandecimiento na­cio­nal, etc. Si uno trasladara ese estereotipo, nacido en el estudio del Derecho penal con pos­te­rioridad al restablecimiento de la vida democrática, al campo del Derecho civil, no habría prác­ticamente ninguna necesi­dad de estudiar Contratos —para poner ahora tan sólo un ejemplo—, sino, que, posible­mente, se podría reemplazar el difícil adiestramiento en la doctrina general del contrato (la lectura de una obra clásica como la de Messineo por ejemplo), por la constatación trivial de que son pocos los que pueden contratar, que los carenciados, en principio, no pueden invocar la cláusula rebus sic stantibus, por lo mismo que no pueden comprar en cuotas, etc.

     Nuestra cátedra no tiene, en suma, ninguna ínfula de dominio del campo de las ciencias socia­les ni del de la política; sólo se dedica a un área que tiene puntos de contacto con concep­ciones políticas, en la Introducción al derecho penal (Función del castigo estatal, necesidad de las garantías penales, etc.); aunque, por cierto, en numerosos problemas de la llamada “dog­má­tica del hecho punible” influyen las concepciones sobre la justificación de la pena estatal.

     En cambio, sí está en el centro de nuestros esfuerzos el adiestramiento en la solución de casos penales, presuponiendo ya que la pena pública tiene una justificación en la vida social —así como la tiene la estigmatización del comportamiento desviado como manifesta­ción de lo in­co­rrecto, de lo que no debe ser—. Se pretende preparar al estudiante en el conocimiento de la cien­cia del Derecho penal, en el dominio sistemático-normativo, para que esté en condiciones, cual­­quiera que sea su visión política, de poder participar en la administración de justicia (in­cluido bajo este concepto también el rol de defensor particular o de profesor universitario) de tal modo de poder liberar a la aplicación del Derecho del acaso y la arbitrariedad (Welzel); que sus decisiones sean previsibles y controlables. Y que pueda llegar a decir y defender proposi­ciones del estilo: “yo afirmo que esta solución es la correcta para este caso”, o bien “la más correcta”; o aun de la índole: “mi solución padece de un defecto en tal aspecto”, “no satisface mis intui­ciones de justicia, pero no encuentro otra solución”, etc. El parámetro para todo esto está dado por la capacitación en la resolución de casos penales.

     3. Bibliografía. En orden a la bibliografía, la cátedra está orientada a la dogmática penal de origen alemán. El titular de la cátedra es originariamente discípulo de Enrique Bacigalupo, de quien tomó esa orientación. Reconoce también a otros maestros locales en otras áreas (Julio Maier, Leopoldo Schiffrin, Héctor Mairal, Antonio Boggiano y otros). En la bibliografía alemana tu­vie­ron influencia inicial sobre su pensamiento, en los años ’70, los autores Hans Welzel, Armin Kaufmann, en parte también Reinhart Maurach; posteriormente, en los años ’80, los manuales de Günter Stratenwerth y Hans-Heinrich Jescheck, así como también las obras de ciertos discípulos de Armin Kaufmann, como Diethart Zielinski, Eberhard Struensee, Wolfgang Schö­ne. De 1985 a 1986 el titular de esta cátedra cumplió una estancia de investiga­ción en la Univer­sidad Complutense de Madrid, junto al profesor Bacigalupo. Allí se informó de un cuadro am­plio de la doctrina española y preparó su posterior tesis doctoral ante la Universidad de Buenos Aires: Teoría del delito y disvalor de acción (1990, publicada al año siguiente: Hammurabi, Bs. As., 1991). De 1991 a 1993, tras obtener una beca de la Fundación Alexander von Humboldt, pasó un ciclo de investigación de cinco semestres en el Instituto de Filosofía del Derecho de la Universidad de Bonn, por entonces dirigido por el Prof. Dr. Günther Jakobs, quien es autor de la obra general de Derecho Penal más importante de la actualidad. Sin duda es éste el autor más influyente sobre el pensamiento del titular de la cátedra en los últimos 15 años. De la estancia de investigación en Alemania resultó la obra Fundamentación subjetiva del ilícito y desistimiento de la tentativa (Temis, Bogotá, 1995; Hammurabi, Bs. As., 2005), publicada tam­bién en idioma alemán bajo el título Subjektive Unrechtsbegründung und Rücktritt vom Versuch (Carl Heymanns Verlag, Colonia y otras, 1995), en la traducción de M. Cancio Meliá y otros. El autor de esta obra desarrolló aquí una confrontación con la teoría del ilícito de Jakobs.

     Un estudiante que quiera ser dominador del sistema de la teoría del hecho punible tendrá que adentrarse tarde o temprano en la obra de Jakobs; para un recién iniciado, sin embargo, es un libro de difícil acceso y, en esa medida, la cátedra no lo recomienda a estudiantes (acaso sí en cursos más avanzados, si el nivel general del curso es muy bueno).

     En el momento actual la cátedra recomienda ceñirse a un manual moderno de menor com­ple­jidad, pero de todos modos creativo y derivado inicialmente, a grandes rasgos, de la misma es­cue­la de Welzel, de la que proviene Jakobs. Se trata del manual de Günter Stratenwerth: Derecho pe­nal, Parte general, El hecho punible, I, 4.ª ed. alemana (año 2000), traducida por Manuel Cancio Meliá y Mar­celo A. Sancinetti (Ed. Hammurabi, 2005). Asimismo, para la iniciación al estudio de casos pe­na­les y el entrenamiento en casos de diversa complejidad (desde los que necesita el estudiante que se inicia hasta los propios de cursos de posgrado), se recomienda la última edición del libro del titular de cátedra: Casos de Dere­cho penal, Parte general, 3.ª ed. (t. I: Función del Derecho penal, garantías, aplicación de la ley pe­nal - Iniciación al análisis de casos penales; t. II: Teoría del hecho punible: El delito doloso de comi­sión; t. III: Teoría del hecho punible [cont.]: Tentativa, Omisión, Autoría y participa­ción, El delito im­prudente; ed. Hammurabi, 2005). A comienzos de 2006 aparecerá la edición de esta obra encuadernada en un solo volumen (se trata de un libro cuya 1.ª edición data de 1975, de cuando el autor era estudiante). Sin embargo, dado que se espera la formación en el reconoci­miento de problemas complejos de derecho penal y en sus intentos de solución, es inexcusable adquirir experiencia en la consulta de diversos libros, al menos cuando se trata de la redacción de soluciones a casos penales —así, p. ej., las obras de Jescheck y Roxin (de este libro está tra­ducido sólo el t. I)—; existen también muchas revistas de lengua castellana que contienen traba­jos traducidos del alemán particularmente referidos a problemas de la teoría de la res­ponsa­bi­li­dad penal (o teoría del delito). Para la parte introductoria y para la estructura del proceso penal se da bibliografía específica en cada comisión de la cátedra. Respecto de una nómina completa de las obras del titular de cátedra referidas a la teoría de la imputación penal, corresponde remitir a lista de publicaciones del titular. Como obras de consulta de problemas particulares de Derecho pro­cesal penal se recomienda el trabajo de Bacigalupo, El debido proceso penal (Ed. Ham­murabi, 2005), en forma conjunta o alternativa con el de Maier, Derecho Procesal Penal (Ed. del Puerto, 1996).

     4. Enseñanza y aprendizaje. La enseñanza y aprendizaje se realizan mediante ex­plicaciones de los profesores adjuntos o jefes de trabajos prácticos (en los cursos de Elementos de Derecho penal y procesal penal) y del titular de cátedra (en los cursos de CPO, y oca­sio­nal­mente también en Elementos), ejercitándose al alumno en la solución de casos y en su participación cotidiana. En el CPO, el titular toma a su cargo la asignatura Teoría del delito y sistema de la pena, en el primer cuatrimestre de cada año; en este curso suele colaborar en el sistema de reacciones penales (pena, medición de la pena y medidas de seguridad) la Prof. Dra. Patricia S. Ziffer, quien toma a su cargo un grupo de clases. En el segundo cuatrimestre de cada año, el titular imparte cursos sobre algún tema especial de teoría del delito o eventualmente de otra materia dentro del ámbito del Derecho penal; p. ej., en el año 2004: Teoría del error en dere­cho penal; en el año 2005: La teoría de la imputación obje­tiva.

     El objetivo principal es la evaluación del estudiante por medio de soluciones a casos —hi­po­téticos o reales— dados como situaciones de hecho cuya solución debe fundamentar por escrito (la ortografía, la puntuación, la corrección de estructuras gramaticales, etc., son tenidas en cuenta). Ocasionalmente puede haber exámenes aislados con sistema de múltiple elección, sólo cuando se trata del relevamiento de conocimientos más que de la aplicación de éstos a casos concretos. Desde luego, el rendimiento personal de los estudiantes es variable. Puede ser que un buen estudiante sienta que el curso no es adecuado a sus características. Las comisiones de Elementos suelen contar con un grupo de ayudantes alumnos que colaboran con la revisión de trabajos prácticos.

     5. La carrera docente. La cátedra alienta el ingreso de estudiantes a que colaboren en la docencia, así como también, en particular, el de graduados, a incorporarse formalmente a la carrera docente.

     Para ingresar en la cátedra como “ayudante alumno” no se requieren exigencias especiales, pero sí la invitación particular de un docente de la cátedra. Para el ingreso formal en la carrera docente por parte de graduados, el titular exige una previa vinculación a la cátedra, por medio de: o bien cursos que hubiera hecho el candidato en la misma cátedra como estudiante de grado (con resultados satisfactorios), o bien participación en un seminario de investigación a cargo del titular, seminarios que según los semestres son dictados sobre diversos temas en reuniones semanales. Más allá de eso, se puede ingresar como Ayudante de 2.ª en las condiciones regula­res de la reglamentación. Pero, para llegar a ser promovido a Jefe de Trabajos Prácticos, se re­quie­re que el ayudante haya asumido un compromiso especial con la investigación, tanto con la publicación de trabajos que deben ser aprobados como “aptos” por el titular de la cátedra, así como también el haberse iniciado en el conocimiento de la lengua alemana (ciclo básico), pre­ferentemente coronado con la traducción de algún trabajo científico (p. ej., un artículo de rela­tiva extensión). A partir del año 2006 podrán ser aceptados al ingreso a la cátedra quienes no cumplan al inicio estos requisitos; pero no se podrá avanzar en la carrera docente más allá del as­cen­so a Ayudante de 1.ª, si tales requisitos no son en definitiva realmente satisfechos. Na­tu­ral­mente, el titular de cátedra apoyaría cualquier traslado del Ayudante ya ingresado que no quie­ra satisfacer estos requisitos a cualquier otra cátedra del Departamento.

     6. Comunicación con estudiantes. El titular de cátedra está abierto a la consulta de todos los estudiantes que le quieran hacer llegar preguntas, inquietudes y críticas. Tam­bién pueden solicitar entrevistas perso­nales —con preferencia, en pequeños grupos—, por me­dio del Departamento de Derecho Penal y Criminología. Naturalmente, tales requerimientos pue­den ser atendidos según las cargas de trabajo que haya en el momento respectivo.

Buenos Aires, 10 de febrero de 2006.

Prof. Dr. Dr. Marcelo A. Sancinetti

Profesor titular de Derecho penal y procesal penal



Docentes de la Cátedra

Profesor Titular: SANCINETTI, MARCELO A.

Profesor Adjunto: BÉGUELIN, JOSÉ RAÚL
Profesor Adjunto: ORCE, GUILLERMO
Profesor Adjunto: TROVATO, GUSTAVO F.
Jefe de Trabajos Prácticos: DIAS, LEANDRO
Jefe de Trabajos Prácticos: DONNES, ANTONELLA
Jefe de Trabajos Prácticos: DROPULICH, ANDREA PAOLA
Jefe de Trabajos Prácticos: GALLI, MARÍA DE LAS MERCEDES
Jefe de Trabajos Prácticos: GUZZARDI, ANA SILVIA
Jefe de Trabajos Prácticos: LERMAN, MARCELO
Jefe de Trabajos Prácticos: STAW, DENISE
Ayudante 1°: RUIZ, VICTORIA
Ayudante 2°: CERDEIRO, JULIA ANDREA
Ayudante 2°: FIGUEREDO DE PRATTO, AZUL
Ayudante 2°: GARIN, ARIEL SEBASTIÁN
Ayudante 2°: LÓPEZ WARRINER, SANTIAGO
Ayudante 2°: MARTÍNEZ, MARCELA ALEJANDRA
Ayudante 2°: MATTA, JUAN AGUSTÍN
Ayudante 2°: NAVARRO, ERNESTO MARTÍN
Ayudante 2°: PALADINO, MARIELA ANAHÍ
Ayudante 2°: PEÑA, FERNANDO
Ayudante 2°: PRACK, MARÍA FERNANDA
Ayudante 2°: QUIROGA, VALERIA ANALÍA
Ayudante 2°: QUIROGA CONTALDI, SABRINA MARÍA DE LOS ÁNGELES
Ayudante 2°: RODÍIGUEZ MANCEÑIDO, MARÍA BELÉN
Ayudante 2°: ROLDÁN, SANTIAGO
Ayudante 2°: RUSSO, ROCÍO CONSTANZA
Ayudante 2°: SCHIAVO, NICOLÁS
Ayudante 2°: VÁZQUEZ BERROSTEGUIETA, MARÍA CECILIA

Comisiones de la Cátedra:   
  Comisión 7800: Ma. y Vi. - 07.00 a 08.30 hs.
  Comisión 7801: Lu. y Ju. - 10.00 a 11.30 hs.
  Comisión 7802: Lu. y Ju. - 11.30 a 13.00 hs.
  Comisión 7803: Ma. y Vi. - 17.00 a 18.30 hs.

 

 

Facultad de Derecho - Universidad de Buenos Aires - Argentina

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